Greenpeace advirtió que el clima que tradicionalmente conocíamos en Chile desapareció y que desde ahora en adelante se hace necesario comenzar a adaptarse a una nueva realidad e intentar tomar todas las medidas posibles con tal de aminorar al máximo las consecuencias de un calor extremo que es consistente con un mundo que enfrenta ya no la advertencia, sino la realidad de un cambio climático evidente.