La forma en que se aborda el proceso de crianza resulta determinante en el desarrollo emocional e intelectual de los seres humanos. En este aspecto, los nuevos modelos proponen un trato basado en el amor, el respeto y la empatía, una mirada consciente que adquiere aún más relevancia cuando se trata de niños y niñas que han debido ser institucionalizados y no pueden vivir con sus familias.